Este proyecto nace de una necesidad radical: duplicarme. Crear un doble no solo como extensión física, sino como reflejo simbólico, emocional y técnico de mi propia existencia.
El proyecto se sostiene sobre una teoría del cuerpo como imagen, donde la figura femenina es simultáneamente objeto de consumo, presencia devocional y residuo emocional.
Este proyecto nace de una necesidad radical: duplicarme. Crear un doble no solo como extensión física, sino como reflejo simbólico, emocional y técnico de mi propia existencia.
El proyecto se sostiene sobre una teoría del cuerpo como imagen, donde la figura femenina es simultáneamente objeto de consumo, presencia devocional y residuo emocional.
La dimensión artificial no anula lo humano, lo revela. Mi doble no pretende simularme perfectamente, sino señalar la grieta entre el original y la copia, entre lo orgánico y lo intervenido. Allí se juega lo inquietante: en que esta presencia existe sin necesitarme, pero sigue siendo yo.